viernes, 13 de julio de 2018

Cuándo has de venir...

Cuándo has de venir,
mira que me fastidia el insomnio,
en noches como ésta te convierto,
alucino con la sal de tus labios,
escucho los latidos de tu vientre, 
saciado de tus besos y de tu cuerpo
te dejo escapar en una niebla blanca,
esperando seas el rocío en mi pecho,
acaso solamente te soñaré, 
eternamente, amargamente,
al amanecer no serás tú,
no será nadie, 
sólo ésta ansiedad de ti.
 Ian García Varona

lunes, 18 de junio de 2018

Mausoleo

Te creí eterna,
pero sólo eras una flor
cubierta de escarcha.



Ian García Varona

martes, 8 de mayo de 2018

Te diré...

Te diré que ya no te amo,
que te he olvidado ya,
que te recuerdo con cariño,
nada más,
que nuestras canciones
ya son de alguien más,
que nuestros lugares
sólo son puntos en el mapa,
y si te digo que ya no te amo,
¿te marcharás?,
y si te digo que ya no te amo,
¿me olvidarás?,
y si te miento y te digo que ya no te amo
¿Me creerás?



Ian García Varona

jueves, 3 de mayo de 2018

1.

1.


Yo la quiero tanto a usted,
sus ojos se parecen a la contraportada de un libro;
y hace tan solo unos años que la conozco
pero ya las fotografías lo han confirmado:
usted siempre ha sido tan bella,
no me atrevo a decírselo,
y es que usted me mira y yo me olvido,
y pareciera que los años son tan lejanos como pensar:
hace ene años yo estaba ahí, haciendo ene cosas
y usted allá, siendo feliz allá, sonriendo,
y de pronto estamos aquí,
y yo a usted la quiero tanto desde hace tan poquito,
pero es que ha sido tan sencillo,
con esa boca de tango,
como si hubiésemos nacido en el mismo lugar,
aunque usted tenga su pasado tan arraigado
(y precisamente por eso)
yo a usted la quiero tanto desde hace tanto.


Ian García Varona

martes, 20 de marzo de 2018

Te veías...

Te veías distorsionada y nítida simultáneamente,
como si tu rostro fuese un óleo en el fondo del armario,
como si estuvieras sumergida en corrientes profundas
y un recuerdo de algo te llamara en mi memoria de nuevo
y vinieras bailando en los destellos de una luz de agua
y voltearas una última vez antes de marcharte otra vez.


Ian García Varona

viernes, 2 de marzo de 2018

Hola, extraña

Hola, extraña,
tantos años ya
de no conocerte
de dibujarte en
las mujeres de
las películas y
de los afiches
de tenerte y no
adivinándote en
los rostros de
otras extrañas
que nunca son tú
ni siquiera algo
suficiente y yo
vuelvo a soñarte
en mis brazos en
mi cama respirando
bebiendo de la
misma taza pero
la mañana es cruel
extraña como tú
me regresa a la
calle donde busco
como sabueso tu
voz que nunca he
escuchado yo me
pregunto si algún
día vendrás, extraña.




Ian García Varona

viernes, 9 de febrero de 2018

Goodbye, stranger


Goodbye, stranger


Caminó por la acera más transitada. Los acordes de una canción ya olvidada lo acecharon en la segunda esquina. Miró el cielo, las nubes se despintaban, la noche amenazaba ya. Pero no pudo evitar detenerse. Un transeúnte anónimo lo golpeó al pasar a su lado, tal vez por accidente. Pero no le prestó atención, daba vueltas como un perro hambriento tratando de encontrar la música. Se abrió paso a través del cardumen de obreros. Pronto se encontró en un callejón desprovisto de toda luz. Al cabo de un momento se dio cuenta que todo estaba en completo silencio. Esa noche tarareó la tonada hasta quedarse dormido, pensando en calles empapadas de lluvia, en librerías antiguas, en unas manos morenas. A la mañana siguiente no pudo recordar la canción.



Ian García Varona

viernes, 2 de febrero de 2018

Invierno, otra vez

Invierno, otra vez

Si al menos te hubieras muerto podría extrañarte,
mira lo que quedó de tu amor eterno,
ahora yo también me he marchado,
y ya nada nos hará volver.


Ian García Varona

jueves, 30 de noviembre de 2017

Memories, that's all

A veces siento aquí como que los recuerdos me están matando, siento y respiro todo lo que alguna vez fuiste tú, que en realidad es como si hubiera sido sólo yo, tal vez fue así, te ansío aunque ya te fuiste y no volverás, no como algo triste, sólo como algo cierto, te escucho como a un fantasma que recorre los pasillos de una casa vacía y oscura como un cliché y como un cliché me imagino que desayuno contigo que duermo contigo que existo contigo, y a veces me visto en silencio y presiento que me observas como a algo inevitable, o que yo trato de no observarte, quién sabe, a lo mejor nos mentíamos pero eso no es verdad, lo sé en estos ojos que son tan viejos ya, en una o dos fotografías que conservo debajo del colchón, en una poema de Efraín Huerta que tal vez no fue escrito para nosotros, pero cómo no, si nos hablaba entre sueños, en las noches eternas después de ti, aunque nadie sepa cómo y cuánto te quise, ahora sólo tenemos el sabor de la memoria, de los recuerdos tan cercanos que duelen y los que son apenas una evocación, y el miedo a la muerte y al olvido y a que las canciones ya no signifiquen nada y a volverte encontrar y que no logres recordar de dónde te parece familiar mi rostro, aunque me diga una y otra vez las palabras y aunque me de cuenta que no hay nada más en mí que una repetición, que una profunda nostalgia y una visible reiteración de toda la música y toda la literatura y todo el cine que me han afectado (y que a veces me habla sólo de ti). Tal vez te des cuenta que el cansancio me hizo dormir durante la tarde y desperté con sabor a ti. Necesitaba escribirte, hablarte, aunque tú no lo vuelvas a saber. Pero no te preocupes, ya se me pasará, así suele pasar.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Monólogo

Escucho los pasos llegar y sé a qué vienen, llegan y nos condenan a un destino irreparable, pero que está ahí, el pelotón se alista y yo los miro y siento que las tripas vuelan antes de que haya sonado el primer disparo, las rosas caen después y mi madre llora, pero eso todavía no, ahora me enfrento a mí mismo en un espejo que se parece a mí, a dónde se fueron los años y las horas desperdiciadas en no se qué, en pensar en ti y en pensar en todo, sin mirar nunca los árboles, escuchando un susurro interminable y las botas y los agujeros que todavía  no son agujeros y los colores que pronto serán sólo negro y mi padre que mirará mi cuerpo desbaratado y mi vejiga que se vacía mientras miro al frente y miro los ojos, todos iguales, los rostros agrietados y las comisuras de los labios resecas y espero el grito de fuego y no puedo cerrar los ojos y no puedo desviar la vista, siento los piquetes antes de que duelan y siento abrirse dentro de mí un montón de gotas y mis huesos no se quiebran pero se doblan y caigo pesado y el polvo de la tierra se levanta y el polvo de las armas se apaga y apesta a mí y apesta a las armas y se esfuma todo y se me olvidan todos y te me olvidas tú y te me olvidas todo y ya no recuerdo nada y ya no me imagino nada, un hombre se me acerca antes de que deje de pensar y ya no alcanzo a darme cuenta de nada, tal vez porque ya ha dejado de importarme o tal vez porque me doy cuenta que me acabo de morir y, después de todo, es lo mismo.


Ian García Varona