Tu rostro me duele
como uno imagina que duele el amor
como es realmente el dolor de la muerte
pero ni el amor ni la muerte son tan dulces
Me duelen tus dientes
que se me figuran filosos y solitarios
como la palabra en inglés para el granizo
como comer a las seis de la tarde
como una bolsa de té expirado
Tus ojos me lastiman
brillan en la oscuridad
como un juguete de la infancia
en el fondo de un baúl polvoriento
como la luz de una motocicleta
en la inquietante noche del páramo
Me cuentan que has llorado pero no lo sé
imagino tus lágrimas como la sombra
diminuta del sol en una caja de zapatos
cuando la luna lo cubre a plena tarde
¿Crees que a los empleados del call center
les permitirán ver el eclipse total?
¿O el primer partido del mundial?
¿Sabrán los asalariados y sabrá acaso dios
de aquella vez que soñé que te besaba
en las escaleras de una torre de vigía?
El viento azotando nuestros cuerpos
debajo de nosotros la soledad del mundo
la soledad de la mañana en la que el sueño
se evapora y queda solamente el despertar
de la madrugada plateada de navaja suiza
Mañana cuando pases por aquí
te diré que me duele tu piel
que los perfumes y los colores
te quedan todos bien
te diré que tus manos me destierran
que las pienso pintando un comedor
te diré que me aterroriza tu proximidad
te diré que te extraño siempre o quizás
te diré que no tengo nada que decir
-Ian