Lúgubre ocaso, eco de agonía
Mi corazón profirió los senderos del sentir plutónico
Limítrofe entre la agonía y el éxtasis
Enamorada de la melancolía que la noche me arrebata
En el piélago yace el hinojo
Arrullo del sepulcro sobre el canto de la puerta
Aurora que marca el alba
Desenlace acendrado a este vuelo arrebatado
Pájaro flébil que hace yace en el concreto