viernes, 13 de febrero de 2026

¿Qué tan pronto es ahora?

Eres una esfera de cristal

en la rotonda de la muerte

rabiando en medio del sueño

he acabado por enloquecer

los minutos de los días están

repletos de memorias falsas

ha llegado la hora de lo ajeno

de la distancia autoinfligida

notas siquiera mis manos

que se repliegan frente a ti

aterrados de lo que podrían

encontrar en el vacío oscuro

que hemos manufacturado

el viento que te ha arrastrado

hasta tierras inaccesibles

es el mismo que me aferra

a las cosas y a las palabras

que escasamente compartes

la primera hora de cada día

es acaso demasiado tarde

¿qué tan pronto es ahora?

no respondas esa pregunta

aunque supieras la respuesta

qué diferencia podría haber

los relojes rotos seguirían

marcando los segundos

la madrugada mínima del

polo seguiría congelando

las luces cobardes y ténues

de éste pasado constante

a nadie podría importarle

lo insignificante del dolor

que me empapa viscoso

al despertar del sueño

interminable e inquieto

en el que a menudo estás

y en el que a menudo no.


-Ian

viernes, 9 de enero de 2026

Aunque mis labios no se muevan más

El cielo, que todo lo sabe

Nos ha observado

Mitad cómplice mitad espía

Ha tomado nota del pecado

Y la virtud de nuestros cuerpos

Llenos del deseo y la furia


Mientras tanto memorizamos

Nuestras pieles burdas

Abarcando con las uñas

Recovecos accidentados

Colmados de vergüenza

Y de una pasión sabor a tierra


Los límites de nuestra carne

Nos han llevado a los extremos

De la memoria fragmentada

Donde conviven el crimen

La perversión y la inocencia

Pero el pasado está vacío


Tú y yo en cambio sabemos

El gran secreto: que el mundo

No se reinventa cada mañana

Que la rueda gira y no hay nada

Que se perdone ni se olvide

Sólo queda la descomposición


Ahora encallados en el borde

De un estacionamiento fantasma

Bañado en la luz de la lluvia

Y de las palabras nocturnas

Me detestas, cruel, impartes

La justicia del dolor y del cielo


El cielo, que todo lo sabe

Que nos mira con la sabiduría

Del abismo de la condena

Nos empuja el uno al otro

Luego desvía la mirada

Quidquid habet evenire


-Ian