Corte de caja
Cuando las ramas del abedul y el abeto
con el viento del Niño
lleguen a rozarse
Yo no tendré a quien contarle
Cuando al final te atrevas
a completar el resarcimiento
y extinguir ese picor rampante
Creo que lo más justo
es que no puedas contarme
Cuando todas las cuentas estén pagadas
Cuando ya no exista pecado que perseguir
No me quedará duda
Entre tus sueños bruxistas
no habrá un solo atisbo de bonanza